Se sabe que arranca BAFWeek porque, en esos días, las cuadras que rodean La Rural se saturan con fashionistas totalmente extraños al entorno del barrio. Entre el 9 y el 12 de agosto transcurrió la última edición de la semana de la moda más importante de la Argentina. En su calendario de veintiséis desfiles, se mezclaron marcas comerciales, diseñadores de autor y veintiséis showrooms de nuevas firmas. Como ya es costumbre, fue organizado por el grupo La Nación, APSA Centros comerciales y La Rural.
María Cher abrió la semana con un desfile exclusivo para invitados, en el shopping Paseo Alcorta. Frente a un público con celebrities, Cher mostró una colección marcada por tres tendencias rescatadas de la década del 90: el minimalismo masculino, la desfachatez grunge y los románticos setenta. La rigidez de la sastrería se contrarresta al combinarse con prendas de líneas lánguidas y estampas llenas de color, característica de la marca. Los setenta estuvieron presentes en pantalones Oxford y palazzos en géneros livianos. Hubo puntillas, encajes, volados, maxivestidos de géneros florales, prendas con largos flecos, todo bajo un velo de color sepia: beige, crudo y anaranjados. La línea grunge reivindicó al cuero, presente en chaquetas motoqueras y recortes en pantalones achupinados. El color en esta línea es más furioso, con rojos y azules en bloque y dégradé.
Tramando fue el encargado de inaugurar la pasarela en La Rural. Fashion Now es el nombre que Martín Churba eligió para esta colección. Invirtiendo el proceso de la industria, donde los fabricantes toman ideas de los diseñadores, las desdramatizan convirtiéndolas en aptas para todo público, Churba tomó las tendencias del mercado y les puso sello de autor. Fiel a sus técnicas textiles preferidas -sublimación, plisados, termofusión, pero todo junto-, creó efectos de trompe l'oeil estampando fotos de lentejuelas coloridas, blondas ampliadas a modo de macroencaje acompañadas con cortes láser, y texturas de cuentas plásticas. Las tipologías permitieron el protagonismo de las texturas: faldas évaseés, maxivestidos y minivestidos de faldas amplias, palazzos, pantalones de tiro alto, remerones. Capítulo aparte merecen las zapatillas de altísimas plataformas multicolores, y las sandalias con apliques de cuentas plásticas.
Jai Gurudev es la colección de Juana de Arco. La diseñadora Mariana Cortés eligió como tema la India, en homenaje a los 30 años de la fundación El Arte de Vivir, de Ravi Shankar. Esto se vio reflejado en los motivos de elefantes de los apliques de ñandutí, el largo de las prendas -llegaban hasta los tobillos-, la presencia de túnicas, los motivos de búlgaros dibujados a mano. Todo fue reproducido en colores vibrantes, característica de la diseñadora. El estilismo, con maquillaje de diosas hindúes y turbantes de patchwork, enfatizaba el tema. Los brillos metálicos también estuvieron presentes en prendas bordadas con lentejuelas, géneros como el satén y terminaciones de costuras con hilos de lúrex.
Con una colección dominada por bloques de color, una de las tendencias más fuertes de la temporada, Evangelina Bomparola debutó en la pasarela de BAFWeek. Camel, fucsia, naranja, amarillo y blanco son los colores que interactúan entre sí, en mayor o menor proporción, en conjuntos, e incluso dentro de una misma prenda. Tipologías de corte minimalista e impecable parten de la túnica para convertirse en vestidos largos, monos de botamanga amplia, remerones. El juego entre transparencia y opacidad está presente en la combinación de crêpes y organzas de seda natural.
Llegó el turno de Vicki Otero y su desacralización de la sastrería, pero claro, sin perder de vista la perfecta hechura. En esta temporada Otero concentra la sensualidad en la espalda, generando contrastes entre delanteros casi maternales y espaldas a veces hasta ausentes. Los años noventa también aparecen en esta colección; presentó una línea de sacos con hombros pronunciados, corte más ancho y grandes abotonaduras cruzadas. El material protagonista fue por un lado el lino, presente en sacos, vestidos, faldas y pantalones. Complementó la seda, base de la línea de vestidos y conjuntos de textura etérea, pero gran estructura. Negro, blanco, azul y rojo fueron los colores elegidos. Como novedad se vieron nuevos trabajos de manipulación del tejido, como tableados, alforzados y tramados de tiras.
El primer día finalizó en el restaurante del Jardín Japonés con el desfile de la marca UMA. El cuero fue el protagonista, repitiéndose en faldas, abrigos, camisas, carteras y zapatos. En contraposición, se vio una fuerte mezcla de texturas, como tejidos de telar y estampas de plumas, puntillismo, rayados, batik y animales. El lado más suave se refleja en materiales livianos como la seda lavada, la fibrana y el voile, impregnados de colores femeninos: rosa, violeta, celeste, y los obligatorios de la temporada: negro, camel y azul marino.
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