“El objetivo del desfile es más bien festivo”, dice Andrea Saltzman, titular de cátedra y responsable del pasado desfile en el hipódromo de Palermo. “La posibilidad de juntarnos con amigos y familia, mostrar algo de la producción del año y de paso aprovechar para colaborar con comedores mediante los alimentos”, continúa. Y todo está a la vista: los invitados llegan con un alimento no perecedero a modo de entrada, se ubican, ríen, arengan, aplauden, y los más osados incluso desfilan.
Antes de comenzar se proyectan videos, clips de los alumnos que durante su último año de carrera realizan estos audiovisuales previos a su trabajo de tesis, para explorar su visión sobre el cuerpo, el vestido y la sociedad. Al respecto explica: “En la FADU tenemos la ventaja de convivir con otras carreras como Imagen y Sonido, que nos facilitan herramientas para pensar y representar el diseño en otros lenguajes dentro del proceso proyectual”.
La noche arranca con una pasada de estampas sobre elastano, seguida por conformaciones en plano y línea -tensión, ajuste, sostén-. Vestidos con recursos constructivos, pliegues, texturas, tablas, alforzas en colores neutros con acentos lineales. “Cada ejercicio de diseño que realizamos en la FADU es muy largo y complejo. En el desfile se muestran prototipos, que son tan sólo una instancia más en el aprendizaje”, aclara Saltzman. Para que el evento no resulte extenso deben realizar una buena selección, cuidando que cada alumno pase algo, aunque esto implique dejar mucho material bueno afuera.
Diseñar el uniforme para azafatas y comisarios de a bordo parece ser la consigna de la tercera pasada. A continuación se lee Del entramado al cuerpo en la pantalla, y decenas de monoprendas tejidas en diferentes puntos, materiales y colores se pasean por la pasarela. Del personaje a la vestimenta es la pasada de sport masculino, en conjuntos coloridos con variados largos modulares. El jean aparece en construcción en denim y ropa interior, donde se ven vestiditos con partes de jeanería deconstruida.
Como referente de la memoria de identidad aparece la sastrería, también deconstruida. Dos abuelos abren la pasada, seguidos por un papá que revolea el saco y otro que -como quien no quiere la cosa- camina canchero, sonriente. Un último personaje, también familiar de alguna estudiante, se carga de valor y viste un traje de tiro bajo, bien bajo. Al llegar a la punta saluda y arenga. El público enloquece.
“Tratamos de incluir en las problemáticas de estudio la mayor cantidad de variables de cuerpos: jóvenes, viejos, de mediana edad, femenino, masculino, embarazadas. Todo cuerpo es un mundo, un universo para explorar y abrir nuestra mirada sobre la sociedad y la cultura”, sintetiza Saltman. Una pasada de ropa para embarazadas llamada Poética constructiva muestra trajes de baño, vestidos, ropa interior…, son prototipos estampados al estilo naïf, coloridos, con volados, bies, recortes, calados, y un aire lúdico y alegre.
Llega el momento de los diseños cinéticos, su bajada a producto de uso diario: la ropa masculina de parkur –disciplina de riesgo que en la cual los hombres se desplazan de un lo más fluidamente posible-. Así conjuntos lúdicos, entre orgánicos y geométricos, con recortes circulares, rayas y colores saturados. Hay vivos y apliques, flecos, alto contraste entre negro absoluto y flúo rabioso. Más tarde se verán los prototipos en su máxima expresión…
La décima pasada abarca el reciclado de materiales. Son impermeables para vestir y portar realizados con cortinas de baño, bolsas, afiches. Continúan Hibridación cultural en sastrería y sport masculino; Nomadismo urbano, con tintes de identidad, y madres modelo, que muestran los múltiples usos de sus sacos transformables, mientras tiran besos y saludan. Las propuestas de tesis de uso diario muestran conjuntos en colores neutros combinados con el amarillo flúo típico de la señalética, otros en colores pastel que remiten a enfermeras, y una última propuesta para embarazadas.
Para cerrar la pasarela explota con Movimiento, experiencia cinética. Al ritmo de música tribal, por percusión y DJ en vivo, los prototipos -ideados para ser vestidos por dos personas- mueven sus flecos, caras reflexivas, rayados, calados, y un sinfín de tela elástica. “El tema de los diseños cinéticos tiene que ver con el estudio de la capacidad de movimiento del cuerpo y su potencialidad en los efectos de mutación de las formas en el espacio, por las cualidades de transformación del textil. Es más bien un ejercicio de vestuario”, explica y concluye una nueva edición del esperado desfile anual de la Cátedra Saltzman: un semillero de futuros talentos.
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