La responsabilidad social es uno de los temas que se están haciendo notar dentro de las empresas colombianas. En la planta de reciclaje de Pet ubicada en Medellín se procesa el plástico para ser convertido en fibra ecológica por Enka, y luego en textil, principalmente denim, por Fabricato. Ambas empresas llevan tres años con este proyecto que no sólo trae beneficios para el planeta, sino también para más de 2800 personas que trabajan en los diferentes procesos de reciclaje, desde los centros de acopio hasta el producto final.
Para convertir la botella en fibra textil se sigue un proceso que empieza con el prensado de la misma y la separación del PET y PVC para extraer aquello que no sirve. El material útil se calienta, entra en un proceso de molienda, de ahí pasa al lavado con detergente, soda cáustica y agua caliente. Luego se seca para convertirse en gránulos de poliéster, que serán filtrados, enfriados y fundidos, quedando la fibra textil lista para convertirse en tela. Esta fibra se lleva a la hiladora para transformarla en hilo. El próximo paso es el lavado, colorante y engomado para dar mayor resistencia al textil. Finalmente entra en el proceso de tejeduría, convirtiéndose en la famosa tela de jean.
En Colombia existe una alianza de marcas de toda la cadena productiva. Así, productores de fibras, textileros, confeccionistas y empresas de insumos están apoyando esta iniciativa para brindar al mercado una propuesta diferencial, proveniente de la sostenibilidad social y ecológica. Enka y Fabricato pretenden invertir en una nueva planta para principios de 2015 donde se procesarán aproximadamente 18.000 toneladas de resinas. Toda una visión de futuro sustentable y responsable sin duda.
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