Dos emprendedoras abastecen al mercado de la moda con sus productos de sello 100% argentino. Lucía, de 26 años, desde que nació tiene una pasión: la moda. Jazmena accesorios, su emprendimeinto, no sólo encanta a sus amigas, sino que llega al mercado masivo. María Eugenia tiene 30 años y una historia similar. Siempre le gustó el diseño y junto a un socio creó BK Leather Accesories, que provee a marcas como Humawaca.
Como muchas, Lucía Barbagrigia de pequeña jugaba con el placard y el maquillaje de su mamá. “Así empecé y hace seis años, ya más adulta, seguí jugando”, cuenta. Un día, fue con su hermana a una mercería de Palermo y creó un diseño que estrenó el día de su cumpleaños. Sus amigas, fascinadas, le hicieron los primeros encargos. Al ver la respuesta positiva se animó a probar suerte y ofreció sus pulseras, collares y aros en locales. Así, cerró su primera gran venta por $ 1.000 pesos, que para ese entonces era bastante dinero. Sin darse cuenta, había nacido Jazmena accesorios.
En 2011, después de vender como mayorista a varios locales, decidió redoblar la apuesta. Su sueño era convertirse en proveedora de una marca nacional que vendiera bijou a una importante cadena internacional de retail. “Empecé a enviar mails y realizar llamadas hasta que finalmente logré acordar reuniones”, dice Barbagrigia. No fue fácil y tuvo que ser perseverante cuando no recibía respuesta. Sin embargo, después de un tiempo de insistir, el estilo entre boho-chic y rocker de su marca fue la clave para que le abrieran las puertas.
Desde la incorporación de este cliente, su producción y sistema cambiaron. Al principio eran sólo ella y su hermana, pero debió seguir en la creación de diseño mientras supervisa el trabajo de los talleres que contrata. Entrega un promedio de 6.000 unidades al mes, y de un 50% más en época de fiestas o fechas especiales. Declara que los tiempos de producción, el cumplimiento, la calidad, el buen precio y los diseños son los factores más importantes para mantener al cliente.
Por otro lado, María Eugenia Antúnez, diseñadora de indumentaria de la Universidad de Buenos Aires, dejó su carrera de docente de Técnicas de Producción de Indumentaria II para realizar su sueño. Hace cuatro años, junto con su hermano Juan Pablo pensaron en hacer accesorios de cuero para exportar. Sin embargo, esta idea inicial quedó relegada por la oportunidad de ser proveedores de grandes marcas. No contaban con una gran estructura ni mucho tiempo para producir al nivel que lo hacen hoy, pero el crecimiento se dio de forma gradual con esfuerzo y confianza en sus conocimientos.
Junto con Tomás Antúnez, su socio actual, hicieron BK Leather Accesories, para fabricar productos -realizan todo el proceso- a clientes como Maria Vazquez, Kosiuko, Patrona, Liguria y Humawaca. Sandra Rudelier, dueña de esta última, conoció a Eugenia en un trabajo. A partir de ahí afianzaron su alianza comercial y juntas ganaron el premio Puro Diseño de Oro con la línea High Tech, compuesta por un maletín con panel solar y una bandolera con teclado textil en la correa para controlar la música del i-Pod.
“La incorporación a la firma de accesorios Humawaca marcó en mí el inicio de una etapa de innovación a través del diálogo del diseño con la tecnología”, cuenta Eugenia, que también participó en la muestra Efervecente, en el Palais de Glace.
El secreto de Eugenia para mantener a su cliente es “poder brindar un servicio integral, de diseño y de fabricación. La calidad y el cuidado del producto son fundamentales para mantener a los clientes y poder sumar nuevos”, explica. Produce casi todo de manera artesanal y alcanza a realizar en promedio unas trescientas unidades por mes. Así como Lucía, Eugenia tiene empleados y talleres externos que se encargan de la producción. La parte creativa, comercial y compras es manejada en ambos casos por las emprendedoras. Dos mentes creativas y estratégicas prueban una vez más que el equilibrio perfecto entre el diseño y los negocios es posible, y lleva al éxito.
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