Todo cambia, todo se transforma, en todos los planos, más aún en lo que a moda se refiere. Es la última jornada del BAFWeek, y desde la primera fila del desfile Semillero UBA, Susana Saulquin se anima a hablar sobre el cambio en el diseño de autor local -destaca que haber declarado la muerte de la moda originó confusión- y la importancia de los concursos de diseño.
Nos remontamos al primer día de BAFWeek, y recordamos que el primer desfile fue el concurso Santana Textiles, donde la socióloga se desempeñó como parte del jurado. Saulquin confiesa que por ser la primera edición no se presentaron muchos, pero espera que el nuevo certamen siga los exitosos pasos del mítico Tela y Talento, de Alpargatas. “Aquello fue mágico. Se presentaban 600 personas, nos internábamos a analizar todo. Creo que éste va por ese camino.” Destaca que el denim sigue siendo fundamental en la industria, por lo cual hay que darle la importancia que se merece, y sostiene que Santana, después de haberse comprometido con el taller de prototipos de la FADU, redobla la apuesta y le abre las puertas al resto de las universidades: “Ganó Nicole Terrab, una alumna de la UP, y eso es muy positivo. Además, se incorporó el interior, también presente en Mapa de Diseño, donde la creatividad es increíble”.
Por otro lado, en esta edición de Semillero UBA la incorporación de lo artesanal fue evidente. Saulquin, que también fue parte del jurado de este concurso, comenta que eligieron una propuesta artesanal y otra bien pop y divertida, para cubrir dos tendencias diferentes. Al respecto declara que le fascinó la incorporación de lo artesanal: “Es muy interesante porque nunca estuvo muy presente en el diseño de autor, en la industria. Todo lo artesanal implica la experiencia, poner amor en el producto que uno hace; está muy alejado de lo seriado industrial, y es natural que se incorpore por la necesidad de desacelerar el consumo que propone el slow fashion”. La necesidad de la experiencia, de incorporar el placer por el gusto, las texturas, permite darle más peso al producto. Es que con el fin de la cultura de masas lo artesanal recobra valor.
Claro que esto no es un fenómeno local. La socióloga trae a cuento el egreso de John Galliano de Dior, y el equipo de míticas artesanas de la firma de lujo que retomaron la posta del diseño, con un éxito rotundo como resultado. Chanel, por su parte, también dio el visto bueno a la tendencia y recordó cómo es la hechura de sus trajecitos por medio de un video llamado The Secrets of the Little Black Jacket. “Se habían perdido todos los oficios y hubo una recuperación interesante. Muchos focos están revalorizando esto, hay una vuelta, una salida de lo masivo, aunque cuesta porque era muy cómodo”, agrega.
La realidad es que por décadas en diseño lo artesanal fue mal visto. Ahora se ve diversidad, integración e interrelación entre todas las artes. Saulquin reflexiona y concluye: “En esta sociedad compleja todo tiene que ver con todo, y en ese sentido lo artesanal con el diseño, sin hacer diferencia entre marcas y diseño de autor; a esta altura, no va más. Fue necesario en los primeros años para posicionar el diseño de autor, porque nadie entendía bien qué era, pero ya está posicionado, ya está. Hay que reinventarse, hacer algo nuevo, avanzar”.
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