Desde el patio de la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo, en pleno centro de Bogotá, el diseñador Nicolás Tomlin, a cargo del curso sobre geometría sagrada, conversa sobre esta sabiduría ancestral e innata en la naturaleza, y ahonda en sus posibles aplicaciones en el plano del diseño y las artesanías.
-¿Qué es la geometría sagrada?
-Es un tipo de geometría muy dinámica. Sale de la ciencia, de la genética, y es la geometría más básica para todo lo que es física, química, estructuras. Sirve también para ornamentación; mucho del trabajo medieval tiene referencia a esta geometría. Se la llama geometría sagrada porque existe en todas las culturas, y tiene mucha mística, lógica. Es la geometría del divino, de la Creación. Todo lo que existe en el universo se atiene a estas reglas. Es el lenguaje de la creación, y por lo tanto es universal.
-¿En qué consiste el curso?
-Es abrir la puerta a todo este conocimiento de trabajar con el compás, la regla, no necesitar la calculadora. Estamos en una escuela artesanal, y con los alumnos hay una historia de trabajo litúrgico, ya que muchos patrones son del arte religioso, y estas técnicas sirven también para eso. Para artesanos como ellos es útil. Más allá de eso, hablamos también de cómo las plantas; los animales, por ejemplo los caracoles, y todo lo que es bello tiene geometría. Es algo muy sencillo, son triángulos y uniones.
-No se ve sencillo, aunque tenga una lógica sencilla…
-Estas figuras se hacen con reglas sencillas, como trabajar con una sola dimensión, un triángulo equilátero, un pentágono, un hexágono, poner algunas articulaciones de manera casi sistemática. Son realmente reglas sencillas, para tratar de no perderse en todo esto. Lo importante es tener fe en el proceso, seguir los pasos.
Con los alumnos, hacemos ejercicios donde armamos figuras; en un principio dibujos, con compás, regla, para hacer triángulos, hexágonos. Después pasamos a la cartulina, y cuando dominan ese material hacemos formas como los cinco códigos platónicos, los ideales griegos -un cubo, un dodecaedro hecho con hexágonos-. Empezamos desde lo más simple, y cada día sumamos algo más, hasta llegar a lo complejo. Así, después de cuatro semanas dominan la técnica y pueden producir formas con bastante variedad.
-¿En qué resulta la experimentación?
-Uno no sabe adónde va con estas cosas. Hay mucha intuición, mucho azar, y salen cosas muy hermosas. Es al mismo tiempo un trabajo con uno mismo. Para mí, es un honor trabajar con la escuela porque cada grupo es distinto del anterior. Además, acá muestran más interés que en mi país natal.
-¿Y por qué creés que pasa esto?
-Creo que acá la gente se toma el tiempo y quiere entender cosas, desarmarlas. Si les das la oportunidad juegan, son más lúdicos. Como esta es una escuela artesanal tenemos más gente manual, dispuesta a investigar con dibujos o maquetas. Por otro lado, me gusta salir a caminar con estos objetos por lugares donde no conozco a nadie, para ver la reacción. A los niños les encanta. Es que la gente acá es muy abierta, más consciente del contexto, creo.
-Me da la sensación de que con esto empezás a entender la lógica de la naturaleza, y uno es parte de la naturaleza.
-Sí. Y uno empieza a apreciar lo complejo que es el diseño natural, que sale así, y es muy puro. Me gusta cuando los alumnos empiezan a encontrar el porqué de la belleza natural, y la trasladan a otro material. Aprenden que esto es un idioma.
Los objetos que llevo a las clases son hermosos como esculturas, pero son parte de una colección de herramientas que sirven para tomar algo en un material y ponerlo en otro. Esa es la parte más difícil de manejar bien esto.
-¿Creés que tus alumnos pueden aplicar lo que les enseñás en otras materias?
-Ahora, en el diseño contemporáneo, hay más referencia a la geometría, y muchas cosas salen de este mismo alfabeto. No tiene sentido hacer estos mismos objetos en madera, pero el ejercicio sirve para sacar ángulo difíciles, o entender cómo se arma una estructura más grande. Creo que es una herramienta útil para comprender cómo están hechas las cosas, desde plantas, esculturas, por ejemplo. Es como un abecedario para poder hacer figuras, objetos, estructuras, con este lenguaje sagrado. El orden del universo sale de formas muy sencillas, que son éstas. Son las semillas para el todo.
Hay algo muy chistoso: las cinco figuras básicas (el cubo, el dodecaedro, la pirámide, el octaedro y la esfera) entran una dentro de la otra, consecutivamente, hasta el infinito. Y ésa es la gracia de esta geometría, que no tiene principio ni fin.
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