Con un caminar al compás de la música tropical, las mujeres de pedales inquietos y alguno que otro que se animó a las manos de tijeras, vistieron las ropas diseñadas, moldeadas, estampadas, cosidas y bordadas en los cursos que se realizan de abril a noviembre en el CMD.
Inspiradas en la cantante Gilda, las propias modistas y dos valientes sastres lucieron la típica corona de flores y modelos donde sobresalían los colores fuertes, el dorado, las flores y los brillos.
No es casualidad que el ícono elegido haya sido Gilda, cantante de cumbia popular y romántica que desahogaba penas y batallaba contra el desamor, de manera propositiva y activa. La historia de la cantante evoca una lucha femenina: estudiaba profesorado de educación física y maestra jardinera, hasta que a los 16 años perdió a su padre y empezó a hacerse cargo de su casa. Su estrellato en la música fue indiscutido hasta que en 1996 murió en un accidente automovilístico y se trasformó en Santa. Su idolatría estuvo signada no sólo por su carácter carismático y seductor, sino también por su costado maternal y activo a la vez.
Gilda trae con su bautismo la memoria de Rita Hayworth y ese personaje magnético que marcó la década de los 40 en Hollywood. Es que una mujer que busca amor, pero también libertad puede provocar tensión en un entorno masculino que la desea. No por azar, la cantante se apropia de este nombre y lo representa estéticamente.
En una línea similar surge el proyecto Cosiendo redes, ya que en Argentina el hambre, la desocupación, la crisis de los 90 que desembocó en la del 2001, generaron distintos modos de violencia, y hubo que luchar contra la falta de proyectos y la baja autoestima, ligadas a la carencia de oferta laboral. Además, todo lo que se confecciona en los talleres se dona a la escuela Batalla de Salta, en Rosario de la Frontera, para la que se hicieron 1500 prendas. Por otro lado, junto con la Fundación Amigo invisible al Chaco se envío ropa a ocho escuelas rurales de esta provincia.
Inserción laboral
Según Anabela Serignese, coordinadora del proyecto, el año próximo se hará énfasis en la inserción laboral. Se trata de un seguimiento de los talleres con acompañamientos tutoriales para los talleres independientes, aparte de trabajar en cómo afrontar la producción y cómo mejorar la vinculación con los clientes. A futuro, la fundación Paz por la no violencia familiar buscará la apertura de una tercera sede, que se sumará a la del CMD y a la oficina de empleo en Tarupá, Tigre.
Cuando los alumnos concluyen sus cursos pueden ser designados para trabajar en marcas como Classlife -trajes de baño- y Needtimes -ropa deportiva-. Por estos días, y en el marco de la responsabilidad social empresaria, Cosiendo redes está en asociación con la marca Yagmour para un proyecto de ventas de bolsas de tela cuya recaudación será destinada a la compra de maquinarias, insumos y mobiliario para el taller propio. Y los eslabones se siguen conectando, porque en este aspecto la consigna es firme: se trata de coser redes.
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