Tres apuestas, tres nichos, tres historias distintas.
Yugo Messenger Bags surgió a mediados del 2011, cuando el diseñador industrial Diego Mateus regresó a Colombia luego de haber vivido un tiempo en Inglaterra. Allí su aliada y compañera era su bicicleta, por su agilidad y poco peso. Ya en su país natal, Mateus se une a una amiga y artesana de profesión, Kelly, para idear una línea que supla la necesidad de poder desempeñarse a diario en la ciudad sobre dos ruedas, algo que la nueva generación de ciclistas urbanos necesita y nadie estaba ofreciendo.
Sus productos están pensados para este nicho emergente. Así, diseñan, producen y comercializan todo lo necesario para pedalear en la ciudad: maletas, straps, camisetas, canguros. "Que seas el diseñador de tu producto" es la premisa con la que Diego invita a sus clientes a personalizar su compra. Los materiales -nacionales y de excelente calidad-incluyen lonas impermeables y reflectoras, para generar productos funcionales, simples, livianos y ágiles.
Diseño y conciencia
Nathaly Casas, creadora de Chiros y Arapos, transita un camino distinto hace ya dos años. "Quiero lograr conciencia colectiva. Estamos en una sociedad patriarcal dirigida por el hombre, donde la mujer se viste para él y hace todo de acuerdo con él. Chiros busca que la mujer se vista para ella, que se conecte con el medio ambiente, y así la sociedad se dirija un poco hacía la dulzura de enseñar que posee lo femenino", resume Casas. La diseñadora cursa diseño de moda en el Sena, luego de haber estudiado ya diseño gráfico, carrera que asegura le aportó gran conocimiento para generar la marca, ser creativa, y manejar temas como mercadeo e ideas.
Las colecciones de Chiros son ecológicas, realizadas en materiales como algodón 100% para pantalones harem y bolsas reciclables. "Mi cliente es una mujer que busca una conexión con la naturaleza y con sigo misma, valora su cuerpo y quiere prendas cómodas", explica. Entre otras cosas ofrece camisetas, faldas y su especialidad, los pantalones harem, que definen a la perfección el eslogan de Chiros y Arapos: la libertad de sentirse bien.
El valor de lo artesanal
Hace ya más de un año, la artesana Natalia García bautizó su marca con el nombre Janara. A fuerza de horas, paciencia y talento, la joyera fue abriéndose camino en un mercado cerrado, donde por suerte hay personas que aprecian el esfuerzo. García comenta que empezó a experimentar con la bisutería 3 años atrás. “Me aburría en mi casa, así que compré piedras, hilo y comencé con cosas sencillas para vender. Como me encantó el mundo de los accesorios decidí estudiar platería para poder hacer cada articulo", dice esta alumna de la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo, Bogotá.
Así las piezas pasaron a ser joyas hechas en plata, bronce y baño de oro fusionadas con hilos, cadenas y piedras. El trabajo de cada pieza está a cargo de sus manos, y asegura que por el aspecto manual de la labor, cada pieza es irrepetible.
Son piezas ingeniosas, con un tinte inesperado. "Me gusta mucho explorar las formas orgánicas, la naturaleza. La geometría no va conmigo, sino las formas abstractas y los pequeños detalles", acota. Para su comercialización aprovecha ferias, vende por encargo, tiene agenda de clientas y le saca el jugo al boca a boca.
En un mercado donde el consumidor se ha vuelto exigente, selecto, y prioriza la calidad y la distinción, las tres propuestas llegan justo a tiempo. Colombia comienza a posicionarse, de a un paso a la vez, como un polo de diseño, con una nueva generación de diseñadores y emprendedores dispuestos a renovar el aire.
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