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En la 11ª edición de Moda en Palermo, los estudiantes de Diseño de Indumentaria de la Universidad de Palermo cerraron el cuatrimestre mostrando lo que aprendieron. Ante un público compuesto sobre todo por sus familiares y amigos, apiñados en un lugar pequeño y cerrado, subieron a la pasarela sus creaciones más recientes. Se trató de una maratón de 35 desfiles, del 14 al 25 de junio, en la sede de Jean Jaurés 932.
Los alumnos de la cátedra de Laura Valenzuela se basaron en la reutilización, el rediseño y el reciclaje. Se metieron de lleno en el arcón de la abuela y mostraron vestidos ligeros de seda, siempre con su respectiva enagua debajo, con bordados y puntillas. Los colores, no sólo en esta cátedra, sino en casi todo el desfile, fueron beige, rosa viejo, blanco, marrón y negro, mezclados con complementos en dorado, como relojes de bolsillo. También se vieron muchas faldas con volados, algunas tejidas en lana.
Los alumnos de Vicki Otero mostraron sus propias versiones de sastrería, con una mujer sargento, una maid francesa, una institutriz de colegio religioso quizás.
Marcelo Senra y sus alumnos, con la temática multicultural, presentaron conjuntos de mucho volumen y tejidos étnicos. Se vieron looks como para subir una montaña con estilo, con capas y bufandas. Y vestidos de lana con volados, en colores apagados.
Gustavo Calandra y Claudio Hock presentaron unas Cuatro Estaciones bastante similares entre sí. La oscura tonalidad en los colores se repitió incluso en verano. Con excepción de la primavera, donde se dejó ver el fucsia en vestidos de corte indio y zapatos con apliques.
La cátedra de Gustavo Lento, con Topissima, tuvo más variedad. Dandies femeninas con el estilo masculino de la sobria elegancia, con faldas formadas a partir de blazers de gabardina y con terminaciones en puntilla. Se destacó un vestido formado por un blazer abrochado al revés, del lado de la espalda. Luminosas intergalácticas en blanco con vestidos desestructurados y formas geométricas. Perdurables, con faldas a la cintura y camisas de estilo barroco con volados, rozando el estilo aldeano.
Modelos con pelo de lana y vestidos también de lana, con mucho volumen. Catalina Chavanne, la alumna que creó esto, cuenta: “El tejido me permitió jugar con formas, con recorridos que eran absolutamente espontáneos, y eso me encantó. Generar volumen por el solo hecho de sacar y agregar puntos me pareció nuevo e impredecible. Pensé en caminos sinuosos que se muestran y desaparecen, que recorren, que circulan, que envuelven”. Los volados y el volumen fueron las dos tendencias más repetidas en ambos días.
Un vestido de círculos concéntricos, como una flor desde arriba. Otro de corte futurista formado por múltiples triángulos unidos. Tiras entrelazadas en la falda, superpuestas en el cuello de un solo hombro para dar volumen. Todas en colores verde militar, gris y negro, con medias de fantasía, y botas blancas con estampado imitando las medias. Reinas clásicas con morfología moderna. “La preparación para el desfile empezó un mes y medio antes. Gustavo no dejó que nos durmiéramos con nada. El trabajo de los prototipos fue una constante. Hasta el día del desfile estábamos ultimando detalles”, dice Catalina.
Más allá de los imprevistos -la falta de lugar, un inesperado corte de luz-, la UP mostró en nueve días que sus alumnos se toman el diseño en serio.
Notas relacionadas: -Cátedra Lento 2009 -Cátedra Senra
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